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Qué
destino! cuando nací éramos mellizos.
Papá dijo: son dos? Al más nabo lo tiro al río... ahí
aprendí a nadar.
A
los tres meses ya caminaba... nadie me hizo upa.
Cuando
me llevaron a ver Blancanieves mi papá hinchaba por la bruja.
Me
encerraban en el placard... pasé tanto tiempo en ese placard
que a los 15 pensaba que era un sobretodo.
Cuando
llegue a la edad de la rebeldía, mis papis se escaparon de
casa.
El
pueblo donde vivíamos era tan pobre que la prostituta era
virgen.
Eso
sí, me pegaron una sola vez... empezaron en enero del 60 y
fue hasta marzo del 80.
La
que más me mimó fue la abuelita, un día me tocó con una
rama.
Mis
amigos una vez me invitaron a una fiesta de 15.
Llevo regalo? Pregunte yo.
No, te clavamos entre catorce.
Mi
novia un día me llamó y me dijo: “Ala, venite a casa que
no va a haber nadie” y fui... y no había nadie.
Mamá
pensaba que yo era mexicano... cuando estaba en el baño de
afuera se escuchaba: “gracias manito !!!!!”
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